Somos expertos en hacer famosa a gente idiota.

Nos urgen líderes. Pero líderes de los buenos. De los que den un gran ejemplo que construya un mejor futuro para las nuevas generaciones. No líderes de papel, que por tener la habilidad del habla obtienen varios miles de seguidores en redes sociales. Si dejamos que gente nociva sin pizca de sentido común se apodere de nuestros jóvenes, el resultado será catastrófico. Lo digo por lo siguiente:


Hace casi un año ya me topé con un canal de YouTube que insultaba, de manera muy agresiva, la obra cinematográfica de un amigo querido. El contenido del canal se hacía pasar por crítica de cine pero, en realidad, pronto me quedó muy claro que no era más que un experimento de odio y rencor hacia una industria que se encuentra en su fase de desarrollo: El cine mexicano. ¿El YouTuber en cuestión? un ex conductor de televisión y animador mascota de antros convertido en crítico “experto” de cine. Con la clase que siempre lo ha caracterizado, una naca, corriente y hostil, el personaje vocifera, ridiculiza e insulta a todas las producciones del cine nacional, incluyendo a sus creadores, bajo la bandera de que están produciendo “cagada” (como él lo llama) con el dinero del pueblo. El merolico no repara en insultos y críticas hacia personajes como Eugenio Dervéz, Martha Higareda, Omar Chaparro, Kuno Becker, entre otros, y los acusa de ser criminales asesinos del cine nacional. ¿Por qué criminales? Porque, según afirma, estos creadores reciben un incentivo del gobierno que proviene de los impuestos que cada uno de nosotros pagamos y con eso hacen sus películas. El problema con su teoría es que, cualquiera que conozca un poquito de la industria sabrá que esas afirmaciones son completamente falsas.



Les explico: el conductor de tv se refiere al artículo 189 de la ley de ISR. Ese artículo en ningún momento utiliza dinero de los impuestos de ninguna persona en particular. El incentivo fiscal del EFICINE permite que la iniciativa privada aporte (utilizando su ISR) para el fomento a la cultura, en este caso el cine, creando así una motivación para que las empresas decidan invertir en la industria cinematográfica nacional. Este incentivo lo utilizan las naciones de primer mundo para desarrollar el arte y cultura que tanto hace falta, incluyendo EUA (la industria más grande de todas). Nada qué ver con las declaraciones de este señor, que se desgasta en explicar a sus seguidores que las películas se están financiando con el dinero que a ellos el gobierno les retiene de su sueldo. El problema aquí es que el “líder” (como lo llama su comunidad) (facepalm) aplicó para recibir ese mismo incentivo que tanto critica pero le fue negado en distintas ocasiones (¿dónde está la congruencia?). No se necesita un título en psicología para saber que el hecho que lo hayan rechazado le provocó un gran resentimiento y no le quedó de otra más que hablar mal en contra de los que sí tuvieron éxito en obtenerlo.



A falta de capital recurrió a un productor (el cual desconozco) que decidió apostar por él y aportó el presupuesto que se necesitaba para realizar el sueño de su amigo: Producirle su película. Con un presupuesto de cien mil dólares (según él, eso tendría qué comprobarse) comenzó la aventura de filmar su obra. Esto hay que reconocerle, no cualquiera se avienta a filmar una película. Tres años después, Viernes 14 de Junio del 2019, el nuevo influencer vio realizado su sueño cuando su película llegó a cartelera. (De nuevo, aplausos, pues no cualquiera). El gran problema es que… la película resultó no ser una película sino un Video Home. Sí, un video home, de esos que se hacían en los 70’s y que daban mucho de qué hablar por su carente calidad fílmica y de contenido. La obra está pésimamente actuada y terriblemente fotografiada, además de contar con una dirección carente de todo conocimiento y técnica. ¿Y lo peor de todo? sí, adivinaron: el guión. (triple facepalm).



Lo primero que cualquier mente en su sano juicio se preguntaría en un caso de estos es: ¿Y la congruencia, apá? ¿Y todo lo que criticaste de las otras películas? ¿No eras enemigo de la mala calidad? ¿No te dedicas a insultar a todos los que, según tú, necesitan clases de guionísmo y de dirección cinematográfica? ¿Qué no se supone que tú sí sabes como hacer cine de buena calidad?


Pero este señor es demasiado habilidoso, además de que sabe que sus fieles seguidores no tienen la capacidad mental de distinguir entre una falacia y una realidad. Tan es así que los convenció (con un video que hizo en el 2017, después de haber filmado ya su video home) de que su intención siempre fue la de hacer algo “chafa” para demostrarle al mundo que podía hacer lo mismo que hace el cine mexicano pero sin utilizar los impuestos de sus seguidores. ¿Díganme si esta tontería tiene sentido?


Pero aquí viene lo más preocupante de todo… lejos de cuestionar lo evidente, los seguidores de este señor le compraron la idea. ¡Sí, le compraron la idea! (facepalm x 10). Sus súbditos (como se autodenominan solitos) justifican su falta de talento y se la atribuyen a su heroísmo por cambiar la industria del cine mexicano. Comentan alabando sus acciones y defendiendo a capa y espada a cualquiera que se atreva a cuestionarlo (yo fui uno de ellos y me llovió por todos lados). Aquí es donde me pregunto yo: ¿Dónde quedó el criterio propio? ¿Dónde quedó la inteligencia? ¿Dónde quedó la capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos y cuestionar lo que evidentemente está mal? Porque sin todas esas cosas, el ser humano no se puede distanciar mucho de los chimpancés. ¿o me equivoco? En mi humilde opinión, si no enseñamos a nuestros jóvenes a cuestionar ni a pensar por sí mismos, entonces estamos condenados a vivir un infierno que hará que el calentamiento global que se aproxima sea cosa de juego.



Ahora, está muy claro que el personaje de Kristoff no es más que eso, un personaje (tipo payaso) que él mismo está interpretando para generar seguidores y de esa manera pagar la renta y poner pan sobre su mesa. Y eso no está mal… lo malo es que tenga qué recurrir a demeritar e insultar el trabajo de los que sí están siendo productivos y sí están colaborando en hacer crecer una industria que tiene muchísimo potencial. Yo lo veo como el típico BULLY que entra a la cafetería acompañado de sus achichincles y se acerca al chavito estudioso que nunca le hizo nada para tirarle la charola de un manotazo. Y a los seguidores los veo como esos idiotas que, a un lado del tipejo, se divierten y se burlan de la víctima. Y es ahí donde yo tengo problemas. Es ahí donde me nace la urgencia de hablar y pedirle que deje de hacerlo. Que deje de insultar a la gente por míseros tres pesos. Que deje de inculcar el odio y el rencor en sus incautos seguidores y que mejor les hable con la verdad.


A fecha de hoy ya salieron los números de taquilla. En su primer fin de semana, la ópera prima de este maestro del guionismo y la dirección hizo nada menos y nada más que: $1,215,503.00 pesos. Considerando que se exhibió en 233 salas de cine, esto quiere decir que hizo un aproximado de $5,214 pesos por complejo. Estos números la colocan como fuerte contendiente para convertirse en la PEOR película mexicana de la historia, y en el peor fracaso de la historia de la industria de nuestro cine. Ahora, ¿por qué su teoría de que se puede hacer la misma “caca” sin tanto dinero es falsa? Muy sencillo de explicar: el señor nunca consideró que para tener una buena fotografía, buen maquillaje, buen diseño de producción, buenas actuaciones y buenos sets, se necesita invertir DINERO. Aquí y en China. El “líder” pensó que todo eso se daba por añadidura con solo poner la cámara y ya. (facepalm x100) Otra gran diferencia será el resultado final pues, su película cerrará, si acaso mucho, con 1.8 millones de pesos en taquilla, y las que “trató de imitar” generaron más de 300 millones. ¿A poco no hay diferencia?


Moraleja: no escupas para arriba porque tarde o temprano te cae de regreso el gargajo. No critiques al que sí hace las cosas bien y que sí aporta a la sociedad. Deja de generar odio, que eso nunca trae nada bueno. El karma existe y es un hijo de la chingada.

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