Nos urgen periodistas de verdad.



A México le urgen periodistas. Urgen, pues estos son parte fundamental de cualquier democracia. Sin ellos, no hay nadie que cuestione las acciones de los personajes en posiciones de poder, o que ponga en entredicho desiciones de unos cuantos que puedan afectar a toda una nación. Cuando la labor es fidedigna y se hace con pasión, hasta puede hacer renunciar a presidentes.


Por eso, necesitamos gente que no venda su labor u opinión a 3 pesos por palabra. Personas con dignidad que estén dispuestos a documentar la verdad, y no a ser complacientes a favor o en contra de los hechos por cuestión de agenda propia.


En este país, es muy evidente que la izquierda y la derecha tienen a sus perros falderos bien amarrados con correa. Por un lado, tenemos a personajes nefastos como Vicente Serrano, El Chapucero, Sin Línea, Lord Molécula, etc… cuya lambisconería da pena ajena. No quiero ni saber qué tan bajo pueden caer con tal de recibir tantito chayote (por que chayote es chayote, no importa si sale de la bolsa del neoliberal o del socialista). Por el otro, tenemos a Loret de Mola, López Dóriga, Gómez Leyva, Ferriz de Con, Denisse Dresser, etc etc… que ya de plano dan vergüenza. Qué digo vergüenza, ASCO. Solo hace falta ver el nuevo programa de Loret en USA para darse cuenta de la consigna de ataque a ciegas.


Desgraciadamente para nosotros, el pueblo, ninguno de los arriba mencionados es periodista. Al menos no de verdad. Ninguno es libre de pensamiento. Ninguno es imparcial. Todos se venden por centavos (algunos más que otros), y lo único que logran en conjunto es hacerle mucho daño al país.


Necesitamos personas íntegras que se desarrollen en esa profesión. Gente que le dé más valor a su dignidad que lo que le puedan ofrecer los políticos. Gente con sentido común y valor social. Personas con tantito amor propio. Ese sería un paso enorme hacia el primer mundo.